Opinión
La billetera virtual no es la billetera de cuero: ludopatía
Es uno de los factores que facilita las apuestas online. Quienes nos especializamos en ludopatía sabemos que los pacientes pierden la noción del dinero; es una de las tantas pérdidas
Sí, lo admito: soy una nativa analógica, y me encantan los objetos. El tacto, la vista, el olfato, los sentidos acomodándose a los objetos. Y los recuerdos también, las huellas que dejan los objetos en nuestra memoria.
Claro que me compré el libro digital, es más cómodo para viajar, y más barato. Sin embargo, no hay manera de abrazarlo como lo hago con mis libros de papel. Abrazar a nuestras personas queridas, a nuestras mascotas, a nuestros libros, esos abrazos no se digitalizan.
Uno de los factores que facilita las apuestas online es la billetera virtual.
Quienes nos especializamos en ludopatía sabemos que los pacientes pierden la noción del dinero; es una de las tantas pérdidas.
Fue una alegría grande el logro de la prohibición de cajeros en Casinos y Bingos hace varios años. Era un estorbo a la compulsión de los adictos. No la solución, un estorbo, pero no es poco.
¿Y ahora qué hacemos con el cajero en el celular? Complicado ¿no?
A los padres: un chico de 12 años no tiene por qué manejar el dinero, que por otro lado es de los padres (ganado), como un inversionista de la Bolsa. Los padres debemos des-preocupar a los chicos de la idea de ganar dinero, o multiplicarlo.
No seamos cómplices de los mandatos inhumanos de la época.
Los chicos tienen que jugar (no apostar), salir con sus amigos, hacer deporte (por eso las apuestas deportivas no traen nada bueno), angustiarse por preguntas existenciales, porque es parte del crecimiento, aburrirse un poco.
No, no voy a proponer volver a mirar La familia Ingalls, no soy tan ingenua. Sólo que es muy triste ver y escuchar a tantos de nuestros pibes preocupados por ganar guita y, desde esa preocupación, habiéndose enganchado con las apuestas.
Billeteras virtuales: de a poquito, que pidan y nos cuenten para qué necesitan. Un poco de efectivo, aunque sea incómodo.
De a poco, y siempre controlando los gastos. No, no es de vigilantes, es de padres.
Porque el mundo está difícil, y nos toca cuidar a nuestros pibes.
Lic. DÉBORA BLANCA
Directora de Lazos en juego
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